“London Calling”, de The Clash: ¿El disco más influyente de la historia?

A casi medio siglo de su publicación en 1979, «London Calling» sigue siendo la prueba más contundente de que The Clash trascendió el punk: una fusión de ska, reggae y rock and roll que marcó a generaciones de músicos —de Los Prisioneros a Cypress Hill— y que para muchos, incluido este autor, sigue siendo el mejor disco jamás grabado.

Por Felipe Ramos

La revista Rolling Stone lo eligió como el mejor disco de los 80, cuando en realidad fue publicado en 1979. Para el momento en que Strummer, Jones, Simonon y Headon entraron al estudio para grabar lo que sería la continuación de «Give ‘Em Enough Rope», su importancia dentro de la escena punk rock estaba alcanzando ribetes transoceánicos. Luego de un par de años peleando con los Sex Pistols por el liderato del movimiento, estos cuatro hombres del norte de Londres que cantaban sobre problemáticas sociales al ritmo del ska, reggae y el punk estaban evolucionando inconscientemente para transformarse en la banda más influyente sobre grupos que saldrían en los ochenta y noventa (basta ver a Los Prisioneros copiando el video de «Rock the Casbah» para su «Sudamerican Rockers»).

Producido por Guy Stevens, «London Calling» es una mezcla entre prácticamente todos los estilos posibles, pero donde predomina un sonido más limpio —y una influencia del rock and roll norteamericano— que en sus discos anteriores.

La apertura está a cargo de la canción que le da el título al disco. Con una introducción de guitarras punzantes y una línea de bajo increíble, «London Calling» se ha transformado en todo un clásico con el tiempo, y uno de los temas distintivos de The Clash. La sigue el cover de Vince Taylor, «Brand New Cadillac», que con su rockabilly debe haber causado una gran influencia en The Stray Cats.

La tercera canción es una lenta «Jimmy Jazz» que habla sobre un hombre perseguido por la policía. Luego vienen «Hateful», que es sobre la relación cliente-dealer, y «Rudie Can’t Fail». Ambos temas tienen un ritmo ska, que se estaba haciendo muy popular en Inglaterra para esa fecha (The Specials lo hacían y luego Madness lo perfeccionaron).

La sexta canción es un tributo a Federico Lorca y la guerra civil española de 1936. «Spanish Bombs» habla sobre la derrota republicana y mezcla por primera vez en la historia de The Clash el inglés con un castellano bastante inventado (hay que recordar el «yo me frío o lo soplo» de «Should I Stay or Should I Go»).

El disco sigue con «Lost in the Supermarket» (un tema sobre la alienación del hombre), «Clampdown» (sobre la negativa de entrar a un sistema corrupto) y «The Guns of Brixton», que es el gran tema compuesto por Paul Simonon y que en 2004 adaptó Cypress Hill. De ahí seguimos hasta llegar a «I’m Not Down» y la archi escuchada «Train in Vain». Realmente se puede decir que este disco es un clásico por derecho propio. No hay ninguna mala canción. Ninguna caída. Para mí es el mejor disco jamás grabado. Lleno de diferentes matices y estilos.

En 2004 salió al mercado una versión conmemorando los 25 años de su aparición. Esta traía la versión remasterizada, un disco de demos y rarezas grabadas en los ensayos del disco y un DVD donde aparecían imágenes de la banda en el estudio y entrevistas actuales (entre ellas, una al fallecido Joe Strummer). Vale la pena ver esas imágenes, pues son de los pocos registros de un grupo que nunca acabará.

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