Mon Laferte, Hayley Williams y Rosalía: las mujeres no solo quieren pasarlo bien

En pocas semanas, tres artistas icónicas y vanguardistas editan sus nuevos discos yendo un paso más allá que el resto. Mientras la chilena-mexicana recurre al jazz por primera vez para hacer su álbum más oscuro, la estadunidense se emancipa de un contrato discográfico draconiano. ¿Y la artista española? Con una sola canción de adelanto demostró que habita en una liga exclusiva.

Felipe Ramos

Instagram: @feliperamosh

 

Las mujeres no solo quieren pasarlo bien, como cantaba la recién jubilada Cindy Lauper. No, ellas quieren innovar, demostrar su talento, independencia y que pueden hacer un tipo de música que jamás se ha hecho. Ese es el caso de tres artistas que por estos días han sacado o están por lanzar sus nuevos discos. Se trata de la chilena-mexicana Mon Laferte, la princesa del emo Hayley Williams y la superestrella mundial Rosalía, quienes no tienen miedo de ir más allá que sus pares, sin importar que sean mujeres u hombres.

En el caso de Mon Laferte, la artista nacida en Viña del Mar y radicada en México acaba de lanzar “Femme Fatale”, su noveno álbum de estudio compuesto por 14 canciones en las que el pop alternativo y el jazz se entrelazan en un territorio oscuro, sofisticado y profundamente poético.

Para quienes no sepan, el término “femme fatale” viene de las películas policiales y de intrigas de los años 40 y 50, en que aparece la mujer misteriosa, intensa y contradictoria, características que se aplican a la misma Mon Laferte quien siempre se ha jactado de ser peligrosa, hermosa y seductora, y, sobre todo, segura de sí misma. De esta forma “Femme Fatale” se convierte en música, poesía y confesión.

Para este disco la cantante mezcla dos tipos de lenguaje, por un lado las armonías densas y atmósferas nocturnas del jazz y por otro la frescura y la inmediatez del pop alternativo que resulta en un disco elegante y experimental, y en el que la intensidad del amor y el desamor se vuelven el tema central de una obra “muy honesta”, en palabras de la misma artista.

Dentro de los puntos más destacados de la producción están los sencillos “Esto Es Amor” junto a Conociendo Rusia, “La Tirana” en colaboración con Nathy Peluso, así como el dueto con el brasileño TIAGO IORC en “Hasta Que Nos Despierte La Soledad” y con las cantautoras mexicanas Natalia Lafourcade y Silvana Estrada en “My One And Only Love”. Sin embargo, es “Vida Normal”, canción que cierra el disco, la que se adentra en la rutina cotidiana entre cigarrillos, café, pastillas y el cansancio. Con frases que oscilan entre la ironía y la vulnerabilidad, expone la tensión entre la estabilidad deseada y el caos interior.

“Femme Fatale” marca un punto de inflexión en la obra de Mon Laferte. Con una propuesta arriesgada y poética, el disco confirma su capacidad para reinventarse y expandir los límites dentro de la música latinoamericana.

Hayley Williams – “Ego Death at a Bachelorette Party”

A los 15 años, Hayley Williams firmó un contrato de 20 años con Atlantic Records, un acuerdo que la mantendría ligada a la casa discográfica durante más tiempo del que llevaba con vida. El «acuerdo 360» permitía a los sellos beneficiarse de todos los aspectos del trabajo de un artista en una época en la que el intercambio de archivos MP3 desviaba los ingresos de las ventas de cedés. A cambio de desarrollar a Williams —concebida inicialmente como solista y finalmente, por insistencia suya, como parte de la banda de pop-punk Paramore—, Atlantic se llevaría un porcentaje de las giras, el merchandising, la publicación y más.

En el tema que abre su tercer álbum en solitario, «Ego Death at a Bachelorette Party», Williams desdeña con frialdad el acuerdo: «Un montón de imbéciles a los que enriquecí». Ego Death es el primer LP de Williams desde que cumplió con los términos a los que se comprometió hace prácticamente toda una vida, y fácilmente podría haber optado por convertirlo en una celebración ganada con esfuerzo o en una vuelta de la victoria justificada. En cambio, se sienta en las secuelas de esa elección original, rastreando cómo los temblores se extendieron más allá de su mundo profesional.

Los sintetizadores escamosos de «Hard» reflejan el exterior duro que ha desarrollado para sobrevivir; sus sentimientos más profundos sobre ese sacrificio estallan en el estribillo, donde su voz se alza con una angustia poderosa. El pop-rock retro «Glum» presenta una autorrealización más pesada: «No sé si alguna vez sabré / Qué demonios estoy haciendo aquí», canta Williams en la cuidadosa cadencia de la confesión, su voz surrealista modificada para sonar adolescente.

Esas ansiedades hablan del dolor más profundo que se agita bajo “Ego Death”. Es un tema que Williams ha explorado explícitamente en sus trabajos solistas anteriores. Pero aquí, adopta un enfoque sesgado, escribiendo a través de emociones adyacentes que a menudo es más seguro sentir que el desmoronamiento total de la pérdida. «El dolor está oculto», admite desde una distancia anestesiada en “Discovery Channel”, donde el estribillo del atrevido sencillo de Bloodhound Gang de finales de los 90, “The Bad Touch”, acentúa versos reveladores sobre un romance tenso y desgastado.

Bonus Track: Rosalía – “Berghain” (adelanto de “Lux”)

A modo de bonus track, no se puede pasar por alto el lanzamiento de “Berghain”, primer sencillo del cuarto disco de Rosalía, titulado “Lux” y que saldrá el próximo 7 de noviembre. Concebida como una “gran pieza orquestal”, la canción combina introspección y poder cinematográfico, transitando entre tres idiomas -alemán, español e inglés- y fundiendo lo íntimo con lo épico en lo que más rememora la ópera. La canción fue coproducida por Rosalía junto a Noah Goldstein, Jake Miller y Sir Dylan, e interpretada junto a la Orquesta Sinfónica de Londres, bajo la dirección del islandés Daníel Bjarnason.

En lo musical, la pieza despliega un arco de emociones. Sobre las cuerdas de la orquesta, Rosalía alterna versos en alemán y español. En la segunda mitad, entra nada menos que Björk y toma el control con una interpretación etérea en inglés, que transforma la canción en un lamento casi litúrgico. Su voz se funde con las cuerdas y amplía el sentido espiritual del tema. Finalmente, el estadounidense Yves Tumor aporta un cierre intenso y experimental, con una intervención vocal que reza «I’ll fuck you till you love me».

Aunque todavía no se sabe todo del disco, si se ha dado a entender que está dividido en cuatro movimientos, y que contará con la participación de artistas de distintas tradiciones musicales, entre ellos Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz, la Escolania de Montserrat i Cor Cambra del Palau de la Música Catalana, y el grupo de música regional mexicana Yahritza.

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